RADIADOR DECORADO

” Radiador del salón decorado”

Una de las cosas más feas de una casa, pero tremendamente necesaria a no ser que vivas en el ecuador del globo terráqueo, son los radiadores.

La verdad es que son feos, aunque hay que reconocer que las líneas cada vez tienden a suavizarse  y a disimularlos o mimetizarlos con la decoración de la habitación que se trate.

Una solución a esto es utilizar cubrerradiadores, que a veces no es tan fácil, por el espacio y porque tampoco hay una gran variedad de diseños al respecto.

Yo decidí integrar el mío del salón, pintándolo, utilizando un esmalte resistente al calor en color “rojo burdeos”, que es uno de los colores que tiene el salón y para darle un toque más especial, si cabe, con stencill y esmalte resistente al calor en color “oro puro”, puse unas hojas de helecho.

De esta manera conseguí hacer de algo incómodo de ver, un objeto agradable.

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PUERTA ANTIGUA RESTAURADA Y DECORADA CON VINILO

“Puerta antigua restaurada y decorada con vinilo”

Cuando me vine a vivir a mi actual casa, pusimos dos puertas nuevas, pero el resto de las puertas de las habitaciones tenían puertes viejas, feas y con miles y miles de capas de pintura, una encima de otra que parecía que tenían gotelé, pero yo  quería darles un toque especial.

Me empeñé en salvar esas horribles puertas, a pesar de que todo el mundo intentaba aconsejarme, que dejara un trabajo ímprobo, que probablemente, sería infructuoso y que me comprara unas puertas nuevas.

Pero como lo que a mí me van son los retos, decidí descolgar la puerta y me la llevé a la sierra, al chalet que tienen mis padres con un terreno grande para poder trabajar.

Y allí, con decapante en gel y pistola de calor me dediqué a quitar las infinitas capas de pintura, de todos los colores, que tenía la puerta.

Cuando dejé la madera virgen, lavé con agua jabonosa y una vez seca, lijé con la máquina lijadora.

Intenté salvar los rotos y cuarteados de la madera con pasta de restaurar madera y volví a lijar para dejar todo lo más igualado posible.

Al final, era verdad, después de un esfuerzo enorme era dificil que la puerta tuviera un acabado final aceptable con esmalte o lacado.

El “ya te lo dije” empezó a retumbar en mis oidos con cierta periodicidad, tipo martillo pilón tedioso y cansino. A eso le seguía, “y ahora después de todo ese trabajo que te has dado, hay que comprar una puerta nueva”

Pero como soy muy cabezota, investigué y al final dí con la respuesta a mis dudas.

Fuí a una gran superficie de productos de construcción y decoración y encontré un vinilo que parecía que me estaba llamando.

Es la escena de una escalinata estrecha de un pueblo andaluz, en los tonos que tiene el pasillo.

Se me encendió la especial, me la llevé para casa, además de un par de tiradores en oro viejo y el resultado fue espectacular…

Es un trapantojo, parece que te vas a bajar las escaleras de esa callecita y realmente es como si jugaras a ser “Alicia en el País de las Maravillas”, al final de esas escaleras no te espera un conejo blanco con un reloj enorme en la mano, allí te encuentras con el delirio de cualquier chica…; un vestidor.

Si alguna vez os hallais en estas circunstancias, es una solución rápida y fácil, porque se puede hacer sin decapar, trabajando encima de la pintura que ya tenga la puerta, pero si sois tan exigentes como yo, lo de la rapidez no es tan real…

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CAMARERA DE PINO REFORMADA

” De simple a decorativa camarera de pino”

Tenía esta camarera de pino por casa que no servía para nada más que acumular trastos, porque bonita no era y decorativa mucho menos.
La única manera de salvar algo tan insulso, aumentando su valor decorativo, era darle una vuelta de tuerca, maquillarla un poco para ver si podíamos sacar algo productivo de la misma.

Lo primero que hice fue esmaltar la estructura con un color dorado intenso.

Para pasar a decorar  sus bandejas, utilizando las  siguientes técnicas;

  1.   Craquelado en un sólo paso, utilizando de base un acrílico color “rojo burdeos” que cuando secó, recibió una mano de craquelador y al secar éste último, añadí una capa de acrílico color “vainilla” diluída al 10%, al empezar a hacer efecto el craquelador, rompió la pintura vainilla permitiendo ver la pintura rojo burdeos entre los rotos.
  2. Decoupage, con servilleta, que llevaba motivo de peonías en tonos burdeos, apliqué cola-barniz de decoupage ayudándome de bolsa de plástico y rodillo y realzando los detalles con acuarelas.

El acabado final, fue con tres manos de barniz al agua mate.

De este modo, al convertirla en un objeto bonito y decorativo, puedo tener la camarera en el salón con su juego de té turco y su juego de café de terracota esmaltada de forma permanente. Y según demanden las ocasiones; puedo convertirla en un mueble auxiliar (para bandejas, platos, jarras de agua, etc) en cualquier celebración, o de estantería móvil en una decoración navideña.

Es una manera de no tirar y reciclar cosas sin apenas valor decorativo, para enaltecer ese valor y convertirlas en piezas decorativa y muy versátiles.

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