OTELLO, LOS CELOS QUE MATAN

“Otello y los celos que matan”

Como bien os dije en su día, soy una admiradora acérrima de lo bello y una de las cosas más bellas del mundo, para mí, es la música.

Con ella consigo abstraerme del dolor más intenso, de los problemas más sórdidos, pero también, alcanzo los mayores deleites, me elevo y viajo hasta un lugar infinito, sin límites ni fronteras, donde mi cuerpo se funde con mi alma para, íngravidamente, poder levitar entre las notas.

Una vez más, os traigo el análisis de una ópera, de uno de mis compositores favoritos, se trata de “Otello” de Giussepe Verdi, su penúltima ópera, ésa que la crítica describió como una de las obras maestras del compositor.

Es la que le hizo volver, una vez retirado del mundo de la música y la composición.

Es una obra madura, un drama trágico en el que Verdi tenía una pretensión muy clara con ciertas características de los personajes. Lo mismo que Otello ya se presentase como; el guerrero, el amante apasionado o el hombre enajenado capaz de llegar a la vileza más brutal, debía de bramar además de cantar, Desdémona sólo tenía que cantar y cantar.

La música de Verdi nos va a presentar a un hombre, que en el culmen de su poder, acaricia muy arriesgadamente el límite de la incongruencia, de la pérdida de control y los delirios. Utilizando las propias palabras de Verdi; “aúlla como un salvaje…

Y para completar el análisis os dejo la partitura de la Ópera.

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(partitura obtenida de internet)

DON CARLO EN SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

“Representación de  Don Carlo en el Auditorio de San Lorenzo de El Escorial”

En mi presentación os comenté que me gusta todo lo bello y una de las cosas que destila belleza allá por donde se mire, es la música.

Yo tengo cierta tendencia hacia la música clásica, algo que me viene desde muy pequeña cuando, en casa, mi padre ponía esos enormes discos de vinilo en un tocadiscos, con el volumen altísimo, para deleitarse con la quinta sinfonía de Beethoven y si alguno de mis hermanos o yo, protestábamos, nos decía que teníamos que aprender a educar el oído.

Y lo cierto es que lo educamos, ahora todos sabemos apreciarla como se merece.

Poco a poco, con el tiempo, he ido escuchando, estudiando e interesándome cada vez más.  Uno de los campos que descubrí, en ese caminar, es la ópera, me he sentido muy atraída por ella, y aunque tengo mis predilecciones, no hago ascos a ninguna.

Hoy os quiero mostrar mi humilde opinión de la representación que se hizo del “Don Carlo” de Verdi (mi compositor favorito), este verano en el Auditorio de San Lorenzo de El Escorial.

No es lo mismo leerla, que escucharla, ni mucho menos que disfrutarla en directo, pero si tenéis una pizca de curiosidad, os llevaré de la mano con gusto, a que la conozcáis a través de los sentimientos que me inspiró. Sólo tenéis que pinchar en el enlace.

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