DESAYUNO CON MAS AMOR QUE DIAMANTES

“Mesa de desayuno para un domingo”

Como ireis comprobando según me vayais conociendo, soy una persona a la que le gustan los detalles, y esos detalles no tienen porque ser regalos enormes y caros o no sólo para momentos señalados en un calendario.

Es cierto, que la vida que llevamos es bastante ajetreada y muchas veces, ni siquiera los miembros que habitan en una casa coinciden  en las comidas.

A veces hay que prepararse el desayuno deprisa y corriendo. Hay beberse el café de pie mientras te pones la chaqueta, te pintas el ojo o vistes a tus niños para ir al cole, cuando además se están peleando entre ellos sacándote de quicio.

Pero siempre hay un día para descansar, un día para estar en paz todos juntos y disfrutar del momento. Y  ese día lo debemos  aprovechar para regalarnos un bonito y rico desayuno, porque lo merecemos y lo valemos. Y porque eso nos saca de la rutina que nos atrofia y nos aburre.

Aquí os pongo un ejemplo que yo he llamado “desayuno con más amor que diamantes”, queriendo hacer un guiño a la famosa película  de Audrey Hepburn, que lleva por título “Desayuno con diamantes”.

No hice tampoco un gran esfuerzo, porque no salí de la cocina para llevarme el desayuno a otro lado, pero vestí la mesa camilla de la misma, utilizando;

  1. Mantel de hilo en color marfil, bordado por mí, con flores a punto de cadeneta y en tonos azules.
  2. Un “tú y yo” de loza blanca con flores azules que semeja a aquellas lecheras antiguas que había en casa de nuestras abuelas.
  3. Unos vasos de cristal azul para el zumo
  4. Una bandeja de loza azul para las tostadas
  5. Una campana de cristal para los dulces
  6. Unos portavelas de madera que en vez de velas, esta vez sujetaban unos cuenquitos de porcelana azul con mermeladas diferentes
  7. Unos moldes para muffins con forma de taza y plato, con sus muffins correspondientes.
  8. Un platito de porcelana blanca con filo de oro cargado de terrones de azúcar con forma de angelito, que me los regaló una muy buena amiga.
  9. Servilletas de papel, azules y otras blancas con estampado de flores azules.
  10. Una jaula, que está en casa de adorno,  en la que puse  unas flores, unos pájaros que adornan normalmente el salón y un corazón labrado plateado. Todo ello montado en una cestita del pan.
  11. Unos porta palitos de incienso de porcelana azul con forma de flor
  12. Y por supuesto, no podían faltar, dos diamantes (de cristal de roca) que suelen estar en el salón.

De esta manera el desayuno nos supo más rico, disfrutamos de una amena conversación y sólo pusimos imaginación para utilizar cosas que tenemos en uso, para esta vez, darle uno diferente del habitual.

Probadlo y seguro que os gustará la experiencia!

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